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¿Qué le diría a mi yo de 18 años?

Consejos sobre carrera, finanzas, marca personal e inteligencia artificial para alguien que empieza la universidad.

Esta pregunta me surgió hace unas semanas, cuando participé en la jornada de orientación de alumnos del colegio donde estudié. Me sentí emocionado por poder aportar al colegio que me vio crecer.

Esto es lo que me gustaría decirle a mi yo de 18 años.

Estás a punto de entrar a la universidad. Sé la ilusión que te hace. Pero también que crees que a partir de ahora, todo saldrá fluido, de forma lineal. Que ya no tendrás más problemas y que podrás ser feliz.

No quiero quitarte la ilusión. No será así. Pero será para bien.

No voy a decirte exactamente lo que ocurrirá. Quizás si te lo dijera, no ocurriría. Pero sí puedo darte ideas y herramientas que yo no tenía, y que me gustaría haber tenido.

No existen las reglas

Llevas viviendo en un mundo lleno de reglas. Llega a clase a esta hora. Ahora toca esta asignatura. Este día tienes examen con este temario.

Y está muy bien, porque te enseña a tener un horario y cumplir con tus responsabilidades.

Llevas practicando artes marciales con unas reglas definidas. Pie izquierdo, pie derecho. Uno, dos.

Parece que el camino está claro. Hasta que sales al mundo laboral.

Nadie te enseñará cuál es el siguiente paso. Cómo se encuentra trabajo. Qué es el networking.

Y te toca darte de cabezazos contra la pared hasta encontrar la respuesta. Si no tienes a un mentor que te guíe.

Tras todo ese proceso, más de 10 años, aprendí que tú creas las reglas. Empieza a estudiar, a probar, a moverte. No tienes que pedirle permiso a nadie. No necesitas ir a la universidad para aprender ingeniería, o para cacharrear.

Trabaja en tu marca personal

Todos son ventas. Todo.

Cuando ligas estás vendiéndote a ti mismo como pareja potencial. Cuando haces una entrevista de trabajo vendes tu experiencia y tus habilidades como profesional.

Todo el tiempo estás vendiendo.

Por eso es tan importante desarrollar las habilidades de oratoria. Aprender a hablar en público. Perder la vergüenza a hablar con un desconocido. Perder la vergüenza a vender algo.

Y para aprender algo, solo queda la práctica.

Ve a eventos. Conoce a todo el mundo. Muestra interés genuino por lo que hacen. Uno de los mejores puestos que he tenido lo conseguí justamente por asistir a charlas de emprendimiento y diseño de producto.

Pide consejo y ayuda. La mayoría de las personas se sienten halagadas y les hace ilusión ayudarte.

La única derrota es darse por vencido. Abandonar. Si continúas, no es una derrota o un fracaso. Es un aprendizaje.

Cuida tus finanzas desde el primer sueldo

Aprovecha las épocas de abundancia para protegerte en las épocas de escasez.

Ahorra. Con el primer sueldo abre una cuenta separada y mete el 10% automático. Sin pensarlo. Antes de gastar nada. Tu primer objetivo es tener un colchón de emergencia: lo suficiente para vivir seis meses si mañana te quedas sin ingresos.

Cuando lo tengas, invierte. No en modas. No en criptos que te recomienda un amigo por WhatsApp. No en cosas que no entiendes. Empieza por fondos indexados: una forma sencilla de invertir en cientos de empresas a la vez, con comisiones bajas y sin tener que adivinar qué va a subir. El tiempo hace el trabajo por ti gracias al interés compuesto.

Y cada vez que suba tu sueldo, resiste la tentación de subir tu estilo de vida al mismo ritmo. Ese margen es el que construye libertad a largo plazo.

En un mundo lleno de ruido financiero, busca la señal.

Aprende a utilizar la inteligencia artificial

Esto no existía cuando yo tenía tu edad. Ahora sí existe, y cambia todo.

La IA ha roto todas las barreras de entrada. Lo que antes requería un equipo de diez personas — desarrollo, marketing, diseño, finanzas — ahora puede hacerlo una sola persona con las herramientas adecuadas. Eso te incluye a ti.

Pero aquí está el matiz: la IA ejecuta. Tú tienes que saber qué pedirle. Saber qué problema resolver, por qué, para quién. Qué le duele al cliente. Qué hace que un producto sea intuitivo y no frustrante. Cómo liderar un equipo, motivarlo, compartir la visión.

Esas cosas no las puede aprender una máquina por ti. El criterio y el juicio son lo que te va a diferenciar.

Aprende a usarla cuanto antes. No como sustituto del pensamiento, sino como multiplicador.

Estas son herramientas que te servirán durante el camino. Pero lo más importante es saber qué es lo que quieres de la vida. Decía Ilia Topuria, campeón de la UFC, que al universo le cuesta el mismo esfuerzo darte un euro que darte un millón. Pero tienes que quererlo.

Cuando estaba en esa jornada de orientación, miraba a los chicos de 18 años y pensaba en todo esto. Que ojalá alguien me lo hubiera dicho antes. Que no pasa nada por no tener el camino claro. Que los golpes vienen, pero que cada uno te acerca más a donde quieres estar.

Visualízalo. Cree en ello. Y ve a por ello.