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Decide quién quieres ser y luego haz lo que debas hacer

Una reflexión práctica sobre carácter, virtudes, estándares personales y acción.

Tú decides quién quieres ser.

Esto es inspirador y aterrador a la vez. Significa que tenemos el control sobre nosotros mismos, pero también que somos responsables de nuestras acciones.

Cada decisión que tomas no es una decisión sobre qué vas a hacer. Es una decisión sobre quién eres.

Tienes que ser responsable de ti mismo porque tu vida es caótica por naturaleza y carece de un significado intrínseco. Por eso debemos conducirnos correctamente por la vida a través del control racional de las pasiones y los impulsos más mundanos.

Una vida humana digna se tiene que centrar en el cultivo del carácter personal y en la preocupación por las demás personas (e incluso por la propia naturaleza), y que se disfruta más si se adopta un camino adecuado — pero no fanático — para distanciarse de los bienes puramente mundanos.

El carácter es una poderosa protección en un mundo al que le encantaría seducirte, comprarte, tentarte y cambiarte. Si sabes lo que crees y por qué lo crees, evitarás relaciones nocivas, trabajos tóxicos, amigos interesados y una serie de males que aquejan a las personas que no han reflexionado sobre sus preocupaciones más profundas.

Piensa durante un minuto en todos los intereses que compiten por tu atención, tu tiempo y tu dinero.

Los científicos especializados en alimentación desarrollan productos para explotar tus papilas gustativas. Los ingenieros de Silicon Valley diseñan aplicaciones tan adictivas como las apuestas. Los medios de comunicación crean historias para provocar el enfado y la indignación de la gente para ganar visitas.

Esta es tan solo una pequeña muestra de las tentaciones y fuerzas que nos influyen, nos distraen y nos alejan de las cosas verdaderamente importantes. A todos los seres humanos nos atraen estas fuerzas internas y externas que cada vez son más poderosas y difíciles de resistir.

Al hombre lo animan los impulsos, pero los valores lo restringen. –Viktor Frankl.

Esos valores y la conciencia de uno mismo evitan que seamos títeres. Es verdad, estar atento requiere esfuerzo y consciencia, pero ¿acaso no es mejor que ser una marioneta?

Empecemos por los fundamentos. Una virtud es una regla que nos permite evaluar nuestros pensamientos y nuestras acciones.

La persona que quieres ser puede ser descrita por su comportamiento, y su comportamiento se guía a través de ciertos valores.

Actuamos con rectitud en nombre de nuestras virtudes, que nos permiten resistir y seguir adelante con un objetivo.

Las virtudes siempre apuntan al balance y evitan los extremos de los vicios.

Tus estándares son solo para ti. Esta filosofía es sobre la mejora personal. La propia disciplina. Es sobre ser estricto contigo mismo y tolerante con los demás. No solo es la forma más amable de ser, es la única efectiva. Es la única defensa frente a estar constantemente decepcionado y enfadado.

Tus principios solo se aplican a ti.

El postureo ético es probablemente nuestro vicio más común. No vayas fardando de lo virtuoso que eres, o de lo mucho que intentas controlar tu carácter. Actúa en silencio.

Del mismo modo que los médicos siempre tienen a mano los instrumentos de hierro para las curas de urgencia, así también, conserva tú a punto los principios fundamentales para conocer las cosas divinas y las humanas. –Marco Aurelio.

La vida sin una finalidad es inconstante, y si es cierto que debemos ponernos un fin, los principios resultan necesarios. Pienso que admitirás que nada hay más vergonzoso que un hombre vacilante, inseguro que vuelve tímidamente sus pasos para atrás. Esto nos acontecerá en toda circunstancia si no eliminamos aquello que sujeta el ánimo, lo retiene y le impide avanzar y esforzarse con plenitud. — Séneca, Cartas a Lucilio, 95,46.

Primero, lo sabes. Después, lo entiendes. Después, puedes explicarlo. Después, lo puedes sentir. Finalmente, lo eres.

Práctica: haz una lista de los valores que definen a la persona que quieres ser. Piensa en cómo los vas a poner en práctica. ¿Es una persona determinada, con fuerza de voluntad? ¿Es una persona honesta? ¿Leal? ¿En qué aspectos de la vida los ejemplifica?

Deja de debatir cómo debe ser un gran hombre. Sé uno. –Marco Aurelio.

Si no sabes por dónde empezar, no te preocupes, lo irás descubriendo poco a poco. Permíteme el capricho de ofrecerte un punto de partida.

Las virtudes que he adoptado se basan en una mezcla de los siete valores del bushido y de los cuatro valores estoicos. He cogido lo que más me gusta, y este es el resultado.

Justicia, decisiones correctas · 正义

¿Debe alguien, un ser invisible, declarar qué es el bien para que sea bueno? Yo creo en mi propia moralidad, que responde solo ante mi corazón. Es más segura y veraz que la moralidad de aquellos que hacen el bien sólo porque temen el castigo.

¿Qué es mejor? ¿Nacer siendo bueno, o superar tu propia naturaleza malevolente a través de un gran esfuerzo?

Las personas somos las únicas criaturas malvadas que existen debido a nuestro sentido del bien y el mal. Nada de lo que haga un tigre es inmoral porque no tiene sentido moral.

Las personas, sin embargo, al ser capaces de distinguir entre bien y el mal, nos condena con la posibilidad de elegir el mal.

Ser una persona justa es ser capaz de hacer el mal, pero elegir no hacerlo. Para un hombre virtuoso no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

Es ridículo no evitar la propia maldad, cosa que es posible, e intentar evitar la ajena, cosa que es imposible. –Marco Aurelio .

Sé honrado con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.

En un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad.

Subsiste en las almas un sentido del bien, que no es que desconozca lo honroso, sino que no le hace caso. –Séneca.

El problema no son las personas que hacen el mal, el problema son las buenas personas que lo permiten. Álzate con valentía sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.

No debes odiar a aquellos que hacen el mal o hacen daño, debes hacer lo que esté en tu mano para detenerles — porque se están dañando a sí mismos, sacrificando su integridad, y dañando a aquellos que sufren las consecuencias de sus acciones.

Práctica:

  • Recompensa las acciones justas que recibas.
  • Evita participar en rumores y cotilleos.
  • No atribuyas a maldad lo que pueda ser explicado por ignorancia.
  • Media conflictos entre amigos o familia imparcialmente.
  • No permitas que alguien que hace el mal se salga con la suya.

Coraje, valor · 勇气

En su obra Anacletas, Confucio definía el valor explicando su contrario: “percibir lo que es correcto y hacer lo que no, demuestra falta de valor”.

Por lo tanto, el valor es hacer lo correcto. No puede haber coraje sin justicia.

Conocer tus límites es lo que otorga humildad y sabiduría. No conocerlos es lo que crea inseguridad y arrogancia. Conócete a ti mismo.

No se consigue autoestima recitando afirmaciones positivas en el espejo cada mañana. Se consigue acumulando pilas de evidencias irrefutables de que eres la persona que dices ser.

La confianza no se construye. Lo que se construye es la evidencia y es la evidencia la que te da confianza en ti mismo. La confianza sin evidencia es autoengaño. Haz lo que tengas que hacer para acumular evidencia, pero no pienses que necesitas confianza para empezar a hacerlo.

La vida es inevitablemente difícil. Los obstáculos son una oportunidad para crecer y mejorar. La valentía nos ayuda a superar las dificultades y a enfrentar el dolor y la adversidad con fuerza y determinación.

No desarrollamos el coraje estando cómodos y felices. Lo desarrollamos a través de superar las dificultades y adversidades que nos llevan a nuestro límite.

El hombre verdaderamente grande es quien ante la presencia amenazadora del peligro o de la muerte, mantiene la cordura. Actúa a pesar del miedo, abandona los instintos de huir y no se rinde completamente a la ira nacida del miedo.

El coraje consiste en usar la cabeza y el corazón cuando cada célula de tu cuerpo te pide que huyas — y hacer lo que crees que es correcto.

Una espada no tiene fuerza a no ser que su portador la lleve con coraje.

Práctica:

  • Ten la iniciativa de actuar cuando todo el mundo tiene dudas.
  • No tengas miedo de hacer una pregunta cuando no entiendas algo.
  • Admite tus errores e intenta ser mejor que ellos.
  • Escribe sobre tus miedos y sobre cómo los vas a conquistar.
  • Confiesa tus verdades ocultas a aquellos que son cercanos a ti.

Benevolencia, compasión · 仁和

Un gran poder debe ser usado generosamente por el bien de todos.

Ayuda a tus compañeros en tiempos de crisis. Un hombre benévolo está siempre atento y al socorro de los que sufren innecesariamente.

Cultiva sentimientos compasivos, actúa considerando el sufrimiento de otros. Practica la modestia y la amabilidad, respetando el contexto de cada persona. Sé amable con todo el mundo. Cada persona con la que te encuentras está luchando su propia batalla

La grosería, la maldad y la crueldad enmascaran una debilidad profundamente arraigada.

Sócrates decía que nadie actúa mal deliberadamente. Nadie se equivoca a propósito. Nadie cree equivocarse, incluso si lo hace, cree que está en lo correcto. Pero se equivoca. ¡De lo contrario ya no lo creería!

¿Serías más tolerante y comprensivo si pudieras ver las acciones de los demás como intentos para hacer lo correcto? Estés o no de acuerdo, ¿cómo cambiaría tu perspectiva sobre acciones que considerabas ofensivas o beligerantes?

¿Acaso te has hecho sabio tú de repente, que ahora te enfadas con los demás?

A veces nos resulta difícil aceptar en los demás lo que nos guardamos para nosotros.

Todo el mundo quiere salvar el mundo, pero nadie quiere ayudar a mamá a fregar los platos. Estadísticamente, es bastante improbable que tengas la oportunidad de rescatar niños de un orfanato en llamas.

Sin embargo, incluso en el gesto de amabilidad más pequeño — una sonrisa, mantener la puerta para el siguiente que pasa, ayudar a una persona mayor a llevar la compra — tiene un impacto profundo porque para cada uno de nosotros, nuestra vida es nuestro mundo.

Salva el mundo de una persona mediante tus pequeños gestos de amabilidad.

Práctica:

  • Echa una mano a aquel que veas abrumado. Recuerda que una vez, tú estabas y estarás en su misma posición.
  • No seas demasiado duro contigo mismo. Si alguien te hablase como tú te hablas a ti mismo, ¿qué pasaría?
  • Practica el perdón, recuerda que no conoces todo el contexto.
  • Sé paciente y empático cuando un ser querido te pide disculpas.
  • Realiza una buena acción cada día y no se lo cuentes a nadie.

Respeto, cortesía · 礼貌

No necesitas demostrar tu fuerza ni alardear. La característica de la inseguridad es la bravuconería.

Cuando alguien está seguro de sí mismo, no busca la aprobación de los demás para validarse, porque no la necesita. Aquel que viste su moralidad como si vistiera sus mejores ropas, mejor sería que anduviese desnudo.

Debes ser cortés incluso con las personas que no te caen bien. Sin esta muestra directa de respeto, no somos mejores que los animales.

Deja ir tu necesidad de tener razón, de demostrar que alguien se equivoca, de demostrar la verdad. Muy bien, has ganado el debate, pero has perdido un amigo.

Un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo. Un país es rico porque tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas. Educación significa que tú vas pasando por la calle, la acera es estrecha y tú te bajas y dices: “Disculpe”.

Educación es que, aunque vas a pagar la factura de una tienda o de un restaurante, dices: “Gracias”. Cuando te la traen, das propina y cuando te devuelven, vuelves a decir “gracias”.

Cuando un pueblo tiene eso, cuando un pueblo tiene educación, un pueblo es rico.

–Antonio Escohotado.

Utiliza la etiqueta, la vestimenta y las formalidades que requiere cada contexto sabiamente. La forma de aprender cuál es la etiqueta de cada momento es experimentar todo tipo de situaciones y observar cómo se comportan los demás.

Ser educado es algo sabio. Hacer enemigos innecesariamente siendo descortés, es tan descabellado como prenderle fuego a tu propia casa.

La crueldad se gana, no se da. Asume que todo el mundo es merecedor de respeto hasta que, a través de sus palabras y acciones, demuestren lo contrario.

Práctica:

  • Viste correctamente en función del marco social.
  • Respeta todas las opiniones, aunque no las compartas.
  • Muéstrate respeto a ti mismo comiendo bien, vistiéndote bien y haciendo ejercicio.
  • Muestra respeto a los mayores. Respeta la jerarquía.
  • Levántate y saluda con un apretón de manos firme, mirando a los ojos.
  • Pronuncia las palabras mágicas: disculpa, por favor y gracias.

Honestidad, sinceridad absoluta · 诚实

Para mentir a alguien, antes tienes que mentirte a ti mismo. Y mentirte a ti mismo es la peor cosa que puedes intentar hacer, porque es imposible. Tu conciencia sabe la verdad, por más que la quieras convencer de lo contrario.

No es necesario mostrar bellezas a los ciegos, ni decir verdades a los sordos. Basta con no mentir al que te escucha ni decepcionar al que confió en ti. Las palabras conquistan temporalmente pero los hechos, esos sí nos ganan o nos pierden para siempre.

Cuando dices que vas a hacer algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra te debe detener en la realización de lo que has dicho que harás.

No debes “dar tu palabra”, no debes “prometer”.

El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

Pocas cosas en la vida son tan difíciles como decir la verdad y pocas cosas son tan fáciles como halagar.

Las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas a donde quiera que él vaya. Y a su vez, son contratos pactados con nosotros mismos.

Mantén las promesas que te hagas a ti mismo. Tu fe en tu propia palabra es vital. Constrúyela empezando con pequeñas promesas. Di que te levantarás a una hora y hazlo. Con el tiempo puedes prometerte cosas cada vez mayores.

Práctica:

  • Di la verdad, o por lo menos no mientas.
  • No digas mentiras piadosas para evitar dificultades.
  • ¿Qué es vivir de forma honesta? ¿Cómo puedes ser honesto con tus acciones?

Lealtad · 忠诚

La lealtad es un lazo invisible que nos vincula a los demás. Son promesas que hemos jurado y cuya repercusión ignoramos.

Debes ser intensamente leal, especialmente con aquellos bajo tu cuidado. La autoridad no viene del rango. Viene de los hombres que te la dan. Es la única forma de conseguirla. Le debes tu autoridad a aquellos que te siguen y que te son leales.

Práctica:

  • Cuéntales a tus superiores cuando veas a un compañero haciendo un buen trabajo.
  • Si tienes una crítica constructiva a una persona de tu confianza, díselo discretamente en privado. Pero no olvides, un consejo no solicitado es una crítica.
  • Apégate a tu convicción moral incluso bajo presión.
  • Mantente junto a los tuyos, especialmente en los momentos más duros.

Sabiduría · 智慧

Es la virtud más importante de la filosofía estoica, porque la sabiduría es la que nos permite distinguir entre lo verdadero y lo falso. Lo justo y lo injusto. Entre lo importante y lo insignificante.

Hay tres caminos que llevan a la sabiduría: la imitación, el más sencillo; la reflexión, el más noble; y la experiencia, el más amargo. –Confucio.

La inteligencia se puede definir como la velocidad en la que aprendes. El aprendizaje se puede definir como la adopción de un comportamiento distinto ante la misma situación.

La sabiduría se muestra como una vida virtuosa, donde tomamos las mejores decisiones para el largo plazo, teniendo en cuenta sus consecuencias.

Una persona puede ser inteligente, ser brillante, pero no por ello ser sabia.

El conocimiento no es poder. El conocimiento es potencial. Aplicar ese conocimiento es poder. Entender por qué y cuándo aplicarlo convierte ese conocimiento en sabiduría.

La sabiduría es la que nos permite:

  • Elegir actuar y pensar correctamente.
  • Rechazar las tentaciones.
  • Saber cuándo debemos detenernos y cuándo podemos continuar.
  • No hacer nada en exceso. Hacer lo correcto en la cantidad correcta y de la manera correcta.
  • Desear ser mejor.
  • Renunciar a la negatividad, las malas influencias y lo que no es verdadero.
  • Prepararnos para lo que nos espera, para lo que pueda suceder.
  • Encontrar nuestro principio rector y nuestras prioridades.
  • Aceptar no engañarnos sobre lo que podemos controlar y lo que no (sobre todo, esto último).

Si la sabiduría se pudiese transmitir solo mediante palabras, ya habríamos alcanzado la iluminación. Para obtener la verdadera sabiduría, debes de emprender el camino y seguir por él, llegando a tus propias conclusiones a través de la práctica constante de la razón.

Práctica:

  • Escucha más de lo que hablas. Dios te dió una boca y dos oídos por una razón.
  • Ten la humildad y la valentía para admitir tu propia ignorancia.
  • Observa mucho, estudia mucho, practica mucho y sufre mucho.

Autocontrol, moderación, templanza · 克制

La práctica de las virtudes anteriormente mencionadas es imposible sin el autocontrol.

La búsqueda del placer y la gratificación puede llevarnos a la insatisfacción y la infelicidad. La moderación nos ayuda a evitar los excesos y a encontrar un equilibrio en nuestras vidas, permitiéndonos vivir de manera más consciente de nuestras acciones.

La ausencia de emociones extremas o irracionales lleva a la calma.

Nadie es libre si no es dueño de sí mismo. –Epicteto.

Puedes intuir lo peligrosa que es una persona por la forma en la que contiene su ira dentro de sí misma, silenciosamente.

No puedes ver tu reflejo sobre el agua hirviendo. De manera similar, no puedes ver la verdad en un estado de enfado. Cuando el agua se calma, la claridad sale a la superficie.

Los budistas decían que la ira es como sostener un carbón ardiendo mientras esperas para lanzárselo a alguien.

Siempre que sientas que algo te enfada, te molesta o te saca de tus casillas, repite para ti mismo:

“Este es el precio de mi serenidad.”

La indignación desaparece del todo cuando tú no haces nada por indignarte. Recuerda que la turbulencia del momento no afecta a las herramientas y los objetivos de nuestra formación. Detente. Recupera la compostura. Te está esperando.

Las emociones de un hombre son lo que lo definen, y el control es la marca de la verdadera fuerza. Carecer de sentimiento es estar muerto, pero actuar al dictado de cada sentimiento es ser un niño pequeño.

La verdadera fuerza está en domesticar nuestras propias emociones, no en pretender que no existen.

Recuerda que no tienes que reaccionar ahora mismo, ni tener una opinión sobre todo.

¿Lo que sucedió te impide actuar con justicia, generosidad, autocontrol, prudencia, honestidad, humildad o franqueza?

Tenemos una alternativa: ¿nos centramos en enumerar las injusticias que hemos vivido o aprovechamos lo que se nos ha dado y nos ponemos a trabajar?

La lengua humana es una bestia que muy pocos saben dominar. Forcejea constantemente para escapar de su jaula y, si no se la adiestra de la manera adecuada, se vuelve contra uno y le causa problemas.

Aprende la lección: una vez que las palabras han salido de tu boca, no es posible retirarlas. Manténlas bajo tu control.

Ten especial cuidado con el sarcasmo. La satisfacción momentánea que obtienes con tus ingeniosas palabras siempre será menor que el precio que deberás pagar por ellas.

Práctica:

  • Concéntrate en tus objetivos en vez de los ajenos. Compites contigo mismo, no con los demás.
  • Abstente de tentaciones negativas como perderse en redes sociales, el consumo abusivo de drogas o la pornografía.
  • Evita sacar temas controvertidos en grandes reuniones familiares, sobre todo si ha habido antecedentes de discusiones acaloradas.
  • Controla tu ira. Quien es capaz de enfadarte, se convierte en tu dueño.

Una vez has decidido quién quieres ser y qué principios vas a seguir, toca ponerse manos a la obra.

Es importante no abrumarse desde el comienzo y para ello vamos a trazar un plan y empezar gradualmente.

Una forma en la que lo puedes hacer es eligiendo una virtud, o un principio que quieras aplicar, y centrarte en él durante un mes para poder interiorizarlo. Ponte recordatorios por todos lados que te recuerden lo que tienes que hacer. A mí personalmente me funciona muy bien ponerlos en la nevera, en mi escritorio de trabajo y en mi mesita de noche.